miércoles, 17 de julio de 2013

Reciclarse o..


  Eso es lo que pensé cuando me encontré con ella.

  Las había visto de madera, de hierro, de reja, de plástico, de panel, de aluminio e incluso de papel; pero ésta, ésta era la más original y estrambótica de todas. Pero no se porqué no causó el impacto que yo esperaba. Explico el porqué.

  Alguien muy cercano y que normalmente y hasta dónde yo sé, muy pasional y que no deja pasar ninguna (que sea distinta y única) sin inmortalizar, la dejó pasar. Sin una mísera mueca, sin dedicar una sola palabra, ni tan siquiera un vago comentario al respecto.

  Pobre de ti. Tan poco vulgar, tan extravagante y tan desapercibida que has sido tratada.

  Hay veces que, por mucho que algo se esfuerce en ser algo único, no sólo no se valora como tal, sino que nada más lejos de provocar admiración; lo que provoca es indiferencia.

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