sábado, 3 de agosto de 2013

Como un cuento



  Estar metida en un cuento; eso es lo que me inspira esta postal. 

  En cierto modo y llegados a este punto, es como me gustar ver mi pequeña novela; esa de la que soy protagonista.     Pero no en su plenitud, sino en parte solo. ¿Por qué como un cuento? Por pura definición. Un cuento es una historia con tintes irreales pero con su parte de narrativa. Y esta foto refleja la parte de real y la parte de fantasía (árbol que viene de vuelta pero rodeado de vida y colores).

  Así va todo, ¿no? Por lo menos a los optimistas y vivos de corazón. No como lo cuentan los torpes de espíritu. A algunos nos parece que hay colores vivos y pura fantasía e incluso se atisba música y vida (aunque no aparezcan en la imagen sino que sea porque es lo que nos inspira y nos pega a los que nos gusta utilizar la imaginación). Pero con los pies siempre sobre la tierra y pensando que sólo estamos de paso.

  Ah! Pero se me olvida lo más importante, que es tu propia historia y ahí  es como si metieras todo en un colador y te quedases con la esencia de las cosas buenas y con lo bueno del cuento, con la fantasía o, al menos es lo que debería de quedarle a todo el mundo. En mi caso, lo que queda es mucho, y por todo merece la pena esperar al final del cuento. Ya se como empieza y se por dónde va y de eso tienen mucho que hablar Mife y Myro (personajes principales de esta parte del cuento). Y El final.. ¿A quien le importa el final del cuento si la historia te hace disfrutar?

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